Tetris: La película (Realidad Vs Ficción)
Publicado en por Iván - Videojuegos
Para los amantes del videojuego 'Tetris', la película lanzada en 2023 bajo el mismo nombre y dirigida por Jon S. Baird, se ha convertido en un objeto de culto del que intentamos presumir a la mínima que tenemos ocasión.
Hoy he probado a ponérsela a mi hija de 11 años, y para mi propia sorpresa (no esperaba que una película con tintes de suspense policiaco pudiera llegar a engancharle), el que girase entorno al videojuego en el que ha visto consumir horas y horas a su padre, la ha mantenido pegada al sofá e interesada por una historia, que para qué negarlo, es fascinante a todos los niveles.
Y es que 'Tetris' es una maravilla que narra la historia del mejor videojuego de todos los tiempos, una historia de película para explicar todo lo que tuvo que alinearse para que los tetriminos abandonasen la hermética Unión Soviética destino al mundo entero. Una historia a la cual se le conceden determinadas licencias "hollywoodienses" para mantener al espectador pegado al sofá, pero por contra de lo que puede pensar el espectador que no conozca la historia real, son menos de las que cabría esperar.
Y de ahí el motivo de este post. ¿Qué tan fiel es 'Tetris' (La Película) a la historia real? Pues bastante, la verdad. Pero vamos paso a paso:
Efectivamente todo comienza en Junio de 1984. Alexey Pajitnov, un programador e investigador del Centro de Computación Dorodnitsyn de la URSS, desarrolla en una Electronika 60 la primera versión arcaica de "Tetris". Obviamente no había, ni de cerca, capacidad gráfica, por lo que se utilizaron caracteres de texto (corchetes) para formar los bloques de los tetriminos (cada una de las distintas piezas que componen el juego).
Como empleado estatal y bajo el estricto marco legal soviético, Pajitnov no tenía ni control ni derechos legales sobre su creación. Pero tampoco parecía importarle demasiado. Su motivación era puramente intelectual y por el placer de ver a otros colegas disfrutar de su juego. Y vaya si lo hizo. El juego se distribuyó mediante disquettes, corriendo como la pólvora por lo largo y ancho de la Unión Soviética. Tal fue el boom que llegó a prohibirse su instalación en ordenadores oficiales. Sí, la frase de la película de "El hombre que casi acaba con la Unión Soviética" fue real, y es que de verdad los funcionarios de la URSS llegaron a pasarse más tiempo dándole al Tetris en horario laboral que atendiendo sus deberes con el estado.
El juego cruzó fronteras a países vecinos, y tal y como se ve en la película es en Hungría donde Robert Stein, de Andromeda Software, lo descubre y ve el negocio en él.
Por otro lado tenemos a Henk Rogers, que se nos presenta como un "lobo solitario", un novato en el mundo del software que arriesga todo por un sueño. Esta quizá es una de las principales diferencias con la realidad. Y es que Rogers era ya una figura conocida en la industria del videojuego. Bullet Proof Software había producido títulos como "The Black Onyx", un RPG bastante exitoso para diversas plataformas y algún otro juego licenciado para Famicom. Cuando se vino toda la "ensalada" de las licencias de Tetris, Rogers ya era una persona de confianza para Hiroshi Yamauchi, presidente de Nintendo, y era consciente de lo que se estaba cociendo en el R&D1 con la GameBoy bajo la batuta de Satoru Okada y Gunpei Yokoi. Por eso su insistencia con la licencia para dispositivos portátiles y con el hecho de que 'Tetris' fuera el juego de lanzamiento de GameBoy y no Super Mario Land. La mítica frase con la que convenció a Nintendo de "Saca Gameboy con Super Mario y venderás un millón de consolas a niños, sácala con Tetris y venderás millones a todo el mundo" se expresa muy bien en la película. El tiempo apoyó el órdago de Rogers y es que si hay dos videojuegos que en sus distintas etapas hayan sido diferenciales para las ventas de GameBoy fueron Tetris y Pokémon.
Con todo esto. ¿Qué paso con las licencias?
Pues por un lado tenemos a Robert Stein, que como comentaba más arriba, descubrió el juego en Hungría y enseguida supo que era una máquina de producir millones. Stein interpretó un telex de interés inicial de los soviéticos como una concesión de derechos definitiva y se puso a vender las licencias de explotación antes de haber firmado siquiera un contrato formal con Moscú. Y cuando lo hizo, este contrato era vago e impreciso y otorgaba derechos sobre "computadoras domésticas" algo que dejaba en un limbo los dispositivos portátiles y a su vez no incluía explícitamente a las videoconsolas. Para los soviéticos una computadora era una máquina con teclado y capacidad de programación, mientras que para Stein era cualquier cosa que llevase un microprocesador.
Por otro tenemos a Robert Maxwell, propietario del imperio Mirror (del cual tenemos el Daily Mirror, el Sunday Mirror, y que incluso tuvo mano sobre la MTV) un tipo sin escrúpulos ni ética de ningún tipo (y como de la casta le viene al galgo, sus vástagos no fueron menos. Desde Kevin Maxwell, cuyo tortazo en la boca se hace patente durante toda la película, a Ghislaine Maxwell, cumpliendo condena desde 2022 por ser parte necesaria en la trama de pederastia de Epstein). Maxwell compró los derechos de Robert Stein para lo que él consideraba "todas las plataformas". A través de Mirrorsoft en Europa y Spectrum Holobyte en el resto del mundo. De estos últimos son de quien Henk Rogers obtiene los derechos de explotación para PC y Consolas en Japón. Y de esta misma forma, Mirrorsoft otorgó licencias a SEGA y Atari aprovechando el "vacío" sobre lo que se consideraba una computadora doméstica.
Entre tanto, Robert Maxwell estaba desviando fondos de las pensiones de los empleados para cubrir las deudas de su imperio que se estaba desmoronando, por lo que lejos de poder respaldar sus fanfarronadas con dinero, utilizaba sus influencias con el Kremlin y con Gorbachov para obtener ventaja en las negociaciones.
En el otro lado, Elorg (la empresa estatal que gestionaba la explotación, importación y exportación de software y hardware en la URSS) a través de Nikolai Belikov, en el cumplimiento de sus funciones, buscaba sacar la mayor tajada posible de la exportación del videojuego.
Nintendo planteó dudas sobre la propiedad intelectual a Henk Rogers advirtiendo que la cadena de mando era extremadamente dudosa, por lo que ni corto ni perezoso (y esta parte de la peli es real), Rogers cogió un avión y se plantó en las oficinas de Elorg en Moscú con un visado de turista - aún a riesgo de acabar en un gulag, sabiendo que esto era altamente irregular - para aclarar con el Kremlin todo este lío.
Cuando Rogers se presentó delante de Belikov con su cartucho de Tetris para Famicom (NES), se destapó el pastel, ya que Elorg fue consciente en ese mismo momento que Robert Stein había estado vendiendo licencias ilegítimas durante meses, basándose en un contrato poco claro y que podía sacar más tajada de las licencias de Tetris si diversificaba sus objetivos.
Belikov quiso jugar al capitalismo con los capitalistas y tiró de astucia. En febrero de 1989 juntó en el mismo edificio, sin ellos saberlo, a Robert Stein, Kevin Maxwell y Henk Rogers.
El primero, presionado por la cantidad de derechos atrasados que debía a los soviéticos, firmó una modificación del contrato en el que se detallaba la definición de "computadora" dejando explícitamente fuera a las arcades , consolas, portátiles y "cualquier otro medio que todavía no conozcamos".
Kevin Maxwell, acudió en representación de los intereses de su padre, y sin más argumentos que sus influencias con el gobierno soviético y sabedor de que económicamente no podían más que alardear del humo de un imperio que se desmoronaba, se fue de vacío. Y Rogers, que optó por la vía de intentar recocer a Pajitnov su obra y sus consabidas ganancias, mediante una suculenta oferta respaldada por Nintendo, salió con los derechos de dispositivos portátiles y fue invitado por Elorg a realizar una oferta, que fructificaría, por los derechos de consola.
No hubo huidas en coche a lo "Fast & Furious" ni accidentes contra camiones de basura. Cada cual cogió su avión y se volvió con el botín a casa. Tampoco hubo hostigamiento contra Aleksei Pajitnov hasta el punto de perder su casa y recibir la visita de un tipo duro del KGB. No existieron Trifonov o Sasha como tal. Son la representación cinematográfica de la corrupción propia de la decadente Unión Soviética. El propio Belikov llegó a admitir que recibió presiones de altos mandos del Kremlin para "coger un avión a Londres e implorar de rodillas el perdón de los Maxwell". Pero no dejaban de ser órdagos de corruptos que veían como el sistema se caía y querían sacar tajada lo antes posible para no irse de vacío.
Se dice que Robert Maxwell al saber que había perdido los derechos portátil, llamó al mismísimo Gorbachov pidiendo la cabeza (no sabemos si literalmente) de Belikov. Por suerte en 1989, Gorbachov tenía otros problemas e inquietudes para con la URSS como para andar preocupado por un videojuego.
La cosa se acabó de torcer para los Maxwell y es que basándose en sus derechos confusos, habían concedido la licencia a Atari, para el Tetris de Famicom (NES) y este ya había puesto en marcha toda la maquinaria de producción y se lanzaron unas 250.000 copias de este "Tetris apócrifo". Atari y Nintendo se enfrascaron en una batalla legal en la que la ley acabó dando la razón a Nintendo (apoyandose en la definición de consola como "dispositivo de entretenimiento cerrado" tal y como redefinieron los soviéticos), convirtiendo la edición de Atari en un ansiado objeto de coleccionista y dejando un agujero de dimensiones importantes en las arcas de la mítica desarrolladora estadounidense.
Tampoco pudo Atari reclamar nada a los Maxwell por la gestión de los derechos, ya que para cuando acabó el juicio contra Nintendo, Maxwell flotaba en el Atlántico tras caerse de su yate en extrañas circunstancias, dejando su imperio en la ruina y un agujero de 460 millones de libras en el fondo de pensiones de la corporación.
Pasaron 7 años (en 1996) hasta que Pajitnov, a través de "The Tetris company" comenzase a recibir dinero de su obra. De hecho, Henk Rogers en 2005 a través de Blue Planet (Lo que antes era Bullet Proof) compró Elorg tras la privatización de ésta, para garantizar el control total del legado de Pajitnov. Hoy se dedican a vivir la vida como buenos amigos, mientras que, efectivamente, tal y como se dice en la película, Maya Rogers dirige "The tetris company".
Como veis, una historia de película, en la que salvo 2 detalles, todo es pura intriga y suspense ochentero.
Una historia increíble para un videojuego increíble.